viernes, 2 de marzo de 2012

06 minutos. Una eternidad.

Así comienza mi día, con el pie izquierdo aunque siempre piso primero con el derecho.
Suena mi despertador, me levanto, siempre preparo mi comida y así doy tiempo para que mi compañero de piso se bañe, solamente porque él entra a trabajar antes que yo... en fin, que hoy el señor se levantó tarde y ahí comenzó el desastre.

06 minutos tarde llego a la estación de Atocha para tomar el tren, hasta ahí todo "bien", lo normal en un día cualquiera: vagones saturados, voy de pie hasta Nuevos Ministerios y de ahí a Chamartín casi siempre ya me puedo sentar. Al llegar a Chamartín tengo que cambiar de los trenes de cercanías a los trenes del Metro. Parecía un día de trayecto como a diario pero, al llegar a la línea 10 ... ZAZ! un montón de gente esperando. Con mi libro en la mano, resignada, sigo leyendo (mi consuelo es que el libro está buenísimo). Por fin nos encaminamos al siguiente transbordo, todos arrebujaditos, calientitos, apretados como sardinas en lata. El bendito libro se pone cada vez más bueno: resulta que vuelve el lobo huargo, un poco más delgado, pero cuando Jon lo ve se alegra tanto que...  -OK, estoy leyendo "Canción de Hielo y fuego" y no estaba hablando de la saga, aunque creo que cuando lo termine le dedicaré una entrada.-

Finalmente llegamos a Tres Olivos que es donde tenemos que cambiar de tren (aún no entiendo porqué). Bajo y me encuentro con una masa de gente apretujada cual puercos en el matadero, esperando por los 06 minutos que marca la pantalla.



Primera tanda y que no entro en el vagón, tuve que esperar unos 06 minutos más para poder tener un espacio más o menos decente. Y aún así, no pude volver a abrir mi libro. Solo saqué mi manita con el iPhone y entre el libro del señor alto, que me tenía prácticamente de atril, y el tubo pude hacer una foto del reflejo del "aperre Metrical".



Es muy relajante llegar a "La Granja"- si, si, así se llama la estación de mi trabajo, aunque usted no lo crea - poder estirar los brazos y subir las escaleras haciendo un poco de "metring" que sirve para desatarugar las piernas y caminar hasta la oficina.

Lo que sigue es un día lleno de bilis, de esa que ya no produzco por dejar la vesícula en México, pero bueno no todo es tan malo, gracias a estas experiencias es que puedo seguir Moviendo Maracas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario