Hay días en los que el ánimo está por los suelos, entonces llega a mi mente la expresión: "capa caída" que, supongo, se remonta a los años en los que se utilizaba la capa para ir a la guerra. Quizá no. Me resulta fácil imaginar un montón de soldados de "capa caída", tumbados en los campos de batalla, llenos de sangre. Pero lo importante aquí es que las capas se cayeron.
Y si la expresión viene de una vez que a una señora se le cayó la ropa del tendedero? Ahí cambia la cosa. Una señora que llevaba todo el día lavando la ropa, entre el montón de tela se encontraba una capa, una fina capa que había heredado de su abuela. Al terminar de tender toda la ropa, los lazos se tensaron tanto que se rompieron y toda la ropa cayó al lodo. Entonces la señora triste comentó el echo como: "quedé con la capa caída". Con el tiempo esta expresión se fue deformando y terminó en: "estoy de capa caida", o no.
Igual y es más sencillo de lo que mi complicada mente quiere entender. Simplemente estar de capa caída se refiere a una especie de desalineo, perder la elegancia ante los sentimientos, una revolución de emociones que te dejan con la elegancia de un vagabundo.
Creo que es cuestión de tiempo y un buen baño, además de acicalarme un poco y encontrar una nueva capa que ajustar muy bien a mis hombros para que no caiga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario