viernes, 20 de mayo de 2011

Relato del Caso Atochita 4B/5B

Primero escuché golpes de puerta, pero creí que igual algún vecino borracho se había quedado fuera o algún pleito marital. Se escuchaba tan cerca que creí que era la Rumi que no traía sus llaves y ya alguna vez nos pasó que el timbre no servía porque se había botado el switch. Pero luego pensé: "La Rumi ya me hubiera escrito en FB o me hubiera llamado"... De pronto se escucha el timbre y yo salí ejectada del sillón con el corazón a tope de beat. Fuí a la puerta y me asomé por la mirilla -Zaz-: 2 policías, un señor muy alto y otro en bata y pantuflas. Abro súper nerviosa y la única mujer (la policía) me dice que si sé algo de mi vecina de a lado: -No, no la conozco- y comienza el interrogatorio:
-¿ha escuchado ruido en la última semana?
-No-
-¿ha visto luz en la ventana?-
- No, pero no me fijo, además la ventana es la del cuarto de mi compañera de piso-
-¿podemos pasar a ver?-
-Si, ¿pero qué pasa?-
-Creemos que la mujer que vive ahí puede estar muerta-.
En ese momento mis piernas temblaban horrible, me entró el nervio de "miedito".

Pasamos al cuarto de la Rumi, vieron desde la ventana para ver si había algún movimiento o luz. La ventana de esa vecina siempre me ha dado mal rollo porque está sellada con las contraventanas de madera y encima hay una persiana vieja mal colocada. Alguna vez tweete sobre ella, cuando estaba leyendo "El misterio de Salem's Lot" de Stephen King. Recordé que la persiana siempre estaba arriba y ahora está my abajo y eso fue lo que le dije a la policía.

Salimos del piso y pregunté -¿pero por qué creen que puede estar muerta y no que simplemente no está en casa?- No podía dejar de mirar de reojo al vecino en bata, me hizo mucha gracia la escena.

-Recibimos una queja por parte del vecino de abajo que tiene una fuga en el techo y necesitamos comprobar que viene de aquí. Se han enviado varios avisos pero no hemos tenido respuesta. Además revisamos el buzón y parece que nadie ha recogido el correo en mucho tiempo-
Continúa el policía hombre: - Creo que necesitaremos una orden y a los bomberos para poder abrir la puerta, es un caso común; cuando entramos siempre están muertos -

Al vecino de la bata se le ocurre ir a preguntarle a la vecina de abajo -"ella es la que siempre sabe todo de todos"-

Bajamos. El policía aprovechó para tocar la puerta del vecino de la fuga, ese vecino les dijo que pasaran para que vieran la fuga -Zaz- Los polis salieron corriendo del depa con cara de asco, diciendo que eso apestaba -¿Cómo pueden vivir así?-. La cara del pobre hombre (jajajaja no preguntas eso si sabes que el señor lleva tiempo quejándose).

La vecina cotilla dijo que no había visto nada, pero que informaría de cualquier cosas (cuidado Rumi, nos vigila la "Big Ñora").

Finalmente me despedí, amablemente, de todos los vecinos, que para ese entonces ya eran como 7. Subí a mi casa, encendí las luces y aquí estoy, conectada por si las dudas.

jueves, 17 de marzo de 2011

Día de Suerte

Después de una racha de suerte ambigua, por no decir mala, hoy parece que todo retoma su buen camino.

He aprendido a bañarme en menos de 5 minutos, mi casero ya vino con el técnico y arreglaron el refri, el elevador ya llega al quinto piso, pude hacer una pequeña compra de víveres y este fin de semana tengo trabajo extra. Así que todo pinta bien.

Por la mañana aunque iba tarde al trabajo, en el tren me senté junto a una pareja de ancianos, Orfelio y Antonia (Orfelio no se me olvida, Antonia puede que sea Alberta o Alonsa). Dos personajes que cambiaron el humor de mi día. El señor se sienta y dice: "Que suerte tenemos" mientras le da un leve codazo a su mujer. Yo, que lo estaba mirando, le dije "si, casi pierden el tren", el señor sonríe y agrega "no sólo por eso, si no por tener la suerte de ver una mujer tan bonita como tu". Y claro, me puse roja como las botas que llevaba puestas.

Todo el camino Don Orfelio iba preguntando cuánto faltaba para que llegáramos y su mujer apenada le respondía que hasta que dijeran "Chamartín". Me contaron toda su historia y la de sus hijos, así que fue un trayecto completamente diferente y al final hasta nos despedimos de beso.

Es hermoso cuando la vida te da estos pequeños regalos, conocer gente maravillosa que te puede cambiar el día con una sola sonrisa. Quiero ser de esas personas, quiero poder cambiar hasta el día más gris de los que en su momento me rodeen.

Creo que pese a todo lo que me ha sucedido en estas semanas, soy una mujer con mucha suerte, estoy viva, sana y rodeada de gente que me quiere aunque sea a la distancia.

Gracias a todos ustedes, los que cambian mi día y me recuerdan lo divertido que es seguir hacia adelante.
mis botas rojas

viernes, 11 de febrero de 2011

capa caída

Hay días en los que el ánimo está por los suelos, entonces llega a mi mente la expresión: "capa caída" que, supongo, se remonta a los años en los que se utilizaba la capa para ir a la guerra. Quizá no. Me resulta fácil imaginar un montón de soldados de "capa caída", tumbados en los campos de batalla, llenos de sangre. Pero lo importante aquí es que las capas se cayeron.

Y si la expresión viene de una vez que a una señora se le cayó la ropa del tendedero? Ahí cambia la cosa. Una señora que llevaba todo el día lavando la ropa, entre el montón de tela se encontraba una capa, una fina capa que había heredado de su abuela. Al terminar de tender toda la ropa, los lazos se tensaron tanto que se rompieron y toda la ropa cayó al lodo. Entonces la señora triste comentó el echo como: "quedé con la capa caída". Con el tiempo esta expresión se fue deformando y terminó en: "estoy de capa caida", o no.

Igual y es más sencillo de lo que mi complicada mente quiere entender. Simplemente estar de capa caída se refiere a una especie de desalineo, perder la elegancia ante los sentimientos, una revolución de emociones que te dejan con la elegancia de un vagabundo.

Creo que es cuestión de tiempo y un buen baño, además de acicalarme un poco y encontrar una nueva capa que ajustar muy bien a mis hombros para que no caiga.